EL EJERCICIO HACE MAESTRO AL NOVICIO
de Mundo Jas, el jueves, 29 de noviembre de 2012 a la(s) 10:18 ·
Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced. (Filipenses 4:9)
En el versículo de hoy, el apóstol Pablo subraya que los
creyentes de Filipos necesitaban practicar lo que aprendieron,
recibieron, oyeron y vieron en su vida.
En primer lugar, aprendieron de su instrucción personal, que
incluía la predicación, la enseñanza y la disciplina (cp. Hch. 20:20).
Él presentaba las verdades del Antiguo Testamento y el significado de
la revelación del Nuevo Testamento, explicando cómo se aplicaban a
la vida de ellos.
Además, lo que recibieron de Pablo era la revelación directa
de Dios. La Biblia pone en claro que Pablo recibió directa revelación
del Señor y luego la dio a conocer a los creyentes (cp. 1 Co. 11:2;
15:1-3; 1 Ts. 4:1).
De otras fuentes también oyeron acerca del carácter, de la
manera de vivir y de la predicación de Pablo. Estaban conscientes de su
impecable reputación.
Y lo que vieron los creyentes de Filipos en Pablo sabían que era cierto por experiencia propia.
Al igual que la de Pablo, su vida debe ser digna de imitación
por los demás creyentes. Así que “sed hacedores de la palabra, y no tan
solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos” (Stg. 1:22).

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Atte:
JAS (Juventud Alcanzando Sueños)